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Cuando una economía se encuentra
con que todos sus recursos están siendo plena y
eficientemente utilizados, se enfrenta a una disyuntiva:
producir mayor cantidad de un bien conlleva
necesariamente producir menos de otro bien.
La opción que debe
abandonarse para producir u obtener otro bien, se asocia
en Economía al concepto de Coste de Oportunidad.
El
Coste de Oportunidad
de un bien o servicio es la cantidad de otros bienes y
servicios a la que hay que renunciar para obtenerlo.
Al hablar de coste de
oportunidad se trabaja siempre bajo las suposiciones
siguientes:
§
La economía está a pleno rendimiento, es
decir, no existen recursos ociosos.
§
La tecnología necesaria para producir los
bienes comparados es plenamente sustituible, es decir,
con la misma tecnología se pueden producir los distintos
bienes.
Asimismo, el coste de oportunidad se pude relacionar con
la Ley de Rendimientos Decrecientes. Esta ley
refleja el hecho de que para conseguir cantidades
adicionales iguales de un bien, la sociedad ha de
utilizar cantidades crecientes de factores productivos,
ya que cada unidad adicional utilizada de un factor
productivo consigue incrementar la producción en una
cantidad menor a la anterior unidad.
Así, si
existen rendimientos decrecientes en la producción de un
bien, el coste de oportunidad de producir unidades
sucesivas de dicho bien es cada vez mayor, la Ley de
Costes de Oportunidad Crecientes.
Esta Ley de Costes de
Oportunidad Crecientes, sostiene que para conseguir
cantidades adicionales iguales de un bien, la sociedad
debe sacrificar cantidades mayores de otro bien. Esto
explica la concavidad de la Frontera de Posibilidades de
Producción.
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