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Existen tres tipos fundamentales de sistemas económicos:
el capitalismo, el socialismo y el de “economía mixta”,
que es el preponderante en la actualidad, el cual se
puede dividir en socialismo mixto y en capitalismo
mixto, según su acercamiento a algunos de los sistemas
puros.
EL SISTEMA ECONÓMICO CAPITALISTA
Históricamente, el capitalismo surge en la Europa
Occidental a finales del siglo XVIII, como resultado de
una evolución socioeconómica, que vino a sustituir a un
sistema de tipo artesanal.
Por lo
que respecta a las características estructurales de un
sistema económico capitalista moderno, pueden resumirse
en las siguientes:
§
Propiedad privada de los medios de
producción y el empleo de éstos por parte de las
empresas privadas. El proceso productivo está en manos
de los individuos que contratan los servicios de los
factores productivos a sus propietarios. Los recursos
productivos se aplican en el seno de unidades de
producción especializadas, es decir, de las empresas, en
donde se combinan los factores de producción para
obtener los bienes y servicios.
§
Predominio de la ganancia económica como
fuerza directriz de las decisiones de producción. La
iniciativa y libertad individual son dos
características estructurales básicas de este tipo de
sistema económico.
§
Confianza en los mercados y en los
sistemas de precios para asignar los recursos y la
posterior distribución del producto.
§
La contribución del trabajo a la
producción se hace en condiciones de asalarización, es
decir, de dependencia y de desigualdad en relación con
la propiedad del capital. Los propietarios, por el
contrario, controlan la organización de la producción y
pueden imponer sus medidas de control sobre los
trabajadores.
En las economías capitalistas predomina el sistema de
mercado, que garantiza una mayor satisfacción del
interés privado, puesto que es autónomo, así como
garantiza una mayor eficacia, puesto que incentiva el
uso más económico de los recursos productivos, y
posibilita una mayor probabilidad de ganancia, ya que se
olvida de las necesidades que quedan insatisfechas y
para las que no detrae coactivamente recursos que
pudieran mermar la ganancia total.
El ataque más intenso realizado a este sistema económico
se refiere a la desigual distribución de la renta y la
riqueza, y al hecho de que tal desigualdad conduzca a
desigualdades en el poder económico y político.
Se critica también que el capitalismo no es lo
suficientemente competitivo, ya que las tendencias
monopolísticas violan la propia filosofía del capital.
Por último se ha señalado que un sistema no regulado por
una autoridad que planifique quedará en manos de las
iniciativas de empresas privadas y tenderá a ser muy
inestable. Las crisis y recesiones económicas del
sistema capitalista han sido un serio problema a lo
largo de su historia, siendo los costes sociales ligados
a ellas de gran envergadura.
Por lo que respecta a su evolución futura, el premio
Nóbel de Economía, Arrow, señalaba que ha sobrevivido el
tiempo suficiente en las economías avanzadas como para
hacer ver que las contradicciones, que indudablemente en
ellas existen, no son fatales, ya que, en cualquier
caso, pueden evitarse mediante el perfeccionamiento de
determinadas instituciones, como los sindicatos, y una
intervención más profunda de los Gobiernos.
No se puede negar la mayor eficacia productiva de los
sistemas capitalistas, pero, en cualquier caso, no se
puede justificar exclusivamente una determinada
institución social a través de su producto material. En
este sentido, los sistemas capitalistas han de
enfrentarse cada vez con mayor diligencia a problemas
tales como la estabilidad macroeconómica o la
redistribución de la riqueza.
EL SISTEMA ECONÓMICO SOCIALISTA
En este
sistema económico los medios de producción son de
propiedad colectiva o social, lo que de hecho se traduce
en que el Estado es el titular de la mayor parte de los
bienes de producción.
El
sistema socialista surge como una crítica radical del
capitalismo liberal y, en particular, de sus
consecuencias sociales. Esta oposición dialéctica data
de mediados del siglo XIX, y tanto “El Capital”
como “El manifiesto Comunista” de Karl Marx se
presentan como base de esa crítica.
El
sistema socialista pretendía un sistema social sin
clases en el que existiera la igualdad social de todos
los miembros de la sociedad.
Los
puntos básicos del socialismo pueden resumirse en:
-
Propiedad pública de los medios de producción
-
El Estado lleva a cabo un control de la economía
a través de una planificación económica centralizada.
-
Los trabajadores son asalariados de las empresas
que pertenecen a colectividades públicas.
-
Los precios son determinados por la autoridad
central.
En el estudio del socialismo se parte de la diferencia
fundamental existente entre el Socialismo Liberal y el
Socialismo Autoritario o Comunismo.
El Socialismo Liberal se caracteriza por la propiedad
pública de, al menos, los bienes de producción
materiales, por la libertad del consumo y del empleo, lo
cual permite la existencia de mercados reales para el
trabajo y los bienes de consumo.
En cambio en el Socialismo Autoritario o Comunismo, la
autoridad central dispone de todos los medios de
producción, determina autoritariamente los objetivos de
la economía, dirige la producción con un único plan
general y regula la distribución.
Los elementos negativos de este sistema económico
se fueron acumulando a lo largo de los años, poniéndose
de manifiesto en la época de los sesenta y explotando en
la década de los ochenta. Las razones últimas pueden
concretarse en un punto: no existe mecanismo
centralizado que sea capaz de recoger y transmitir más
eficientemente que el mercado la información que se
requiere para coordinar la actividad económica.
Por otro lado, la ausencia de competencia contribuye a
hacer que desaparezcan los incentivos para innovar,
mejorar la calidad de lo productos o, sencillamente,
para producir lo que la sociedad demanda. Asimismo, el
sistema de incentivos que se limita a castigar los
incumplimientos del plan, determina una infraestimación
de los objetivos de producción de bienes finales y la
sobreestimación de los recursos productivos necesarios
para alcanzarlo. El resultado es que las empresas no
están motivadas para disminuir costes.
Por otra parte, la aparición necesaria de un inmenso
aparato administrativo hace difícil un funcionamiento
eficiente del sistema.
Desde principios de los años 80, los países en los que
se había implantado un sistema económico socialista, en
sus múltiples variantes, están enfrascados en unos
procesos de reforma para transitar a una economía de
mercado.
Entre los pasos iniciales que han ido implantando en
este tránsito se encuentran:
-
La Privatización de los medios de producción, es
decir que las empresas tengan propietarios privados,
para lo cual se han seguido diversos métodos: subasta
pública, reparto entre la población, reparto o venta
entre sus empleados, etc.
-
Implantación de bolsas de valores, y de un
sistema financiero a similitud de los existentes en los
sistemas capitalistas.
-
Eliminar el control centralizado de los precios,
a pesar de mantener fuertes intervenciones para evitar
inflaciones excesivas.
-
Medidas tendentes a crear una clase empresarial
emprendedora.
Por supuesto, la situación en cada país es diferente ya
que en ninguno de ellos estaba implantado un sistema
socialista estrictamente puro.
La
mayoría de los países tienen una economía mixta en mayor
o menor grado.
En la
economía mixta existe libertad del consumidor, el cual
destina su renta a los bienes que más le satisfacen. Las
empresas acceden a la corriente de producción,
distribución y venta de productos; obteniendo bienes de
este proceso. Existen mercados, más o menos regulados,
donde se establecen los precios de los diferentes bienes
y servicios.
La nota
distintiva respecto al sistema capitalista surge por la
intervención estatal. La cual no es sólo una
intervención para ordenar el procedimiento del mercado,
sino que lo hace de forma más o menos directa con el
objeto de reconducir aquellas situaciones que a juicio
del Estado no son beneficiosas para la sociedad. El
Estado actúa en sectores que considera claves para la
economía o en aquellos que interpreta son de utilidad
social, con el objeto de corregir las deficiencias del
mecanismo de mercado.
Los
principales objetivos de la intervención estatal en la
economía son los siguientes:
-
Proteger los derechos y libertades de las
personas.
-
Producir bienes y servicios públicos.
-
Regular las actividades económicas (marco legal).
-
Promover el pleno empleo, la estabilidad de
precios, el equilibrio en las relaciones exteriores y el
crecimiento económico.
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