EVALUAR  LA  SATISFACCIÓN  DE  LOS  CLIENTES

"El único objetivo de un negocio consiste en conseguir clientes y conservarlos”, dice el especialista de marketing Theodore Levitt en su libro "La imaginación del marketing". Aunque esta frase tenga mucho de cierto puede sonarle demasiado trillada. Si usted es como la mayoría de los directivos y ejecutivos, sin duda habrá oído, leído y hablado tanto sobre la importancia suprema de la “satisfacción del cliente”durante los últimos años que quizá piense que ya sabe todo lo que hay que saber sobre este tema. Sin embargo, probablemente le resultaría positivo repensar algunos postulados básicos.

 

 

 

1. La satisfacción del cliente es hoy el factor clave en el éxito de los negocios.


No es la satisfacción en sí misma la que ejerce la mayor influencia en el éxito de mercado de una compañía, asegura Corner. “Lo que lleva al éxito”, sostiene, “es la calidad relativa percibida por el mercado”, es decir, cómo se posiciona la  calidad de sus ofertas contra la calidad de la competencia. La satisfacción es sólo un requisito mínimo, señala. “Si necesita un auto para ir a trabajar, tal vez un mini ‘satisfaga’ sus necesidades de transporte, pero el tema de la calidad es un hueso mucho más duro de roer.” La calidad percibida determina el poder de “imanación” de una compañía para atraer y retener clientes, puntualiza Corner. “Se necesitan muchos casos de satisfacción para mejorar su reputación en calidad.” Así y todo, incluso la percepción del mercado en el tema de la calidad no es todo lo que cuenta, como ejemplifica el punto siguiente.

 

2. La satisfacción del cliente implica hacer lo que sea para mantenerlo contento... sin importar el coste.


Si “hacer lo que sea” significa que va a tener que disparar el precio de sus productos, ello podría sabotear su relación con los clientes. “Mucho más importante”, sostiene Corner, “es el valor percibido de su oferta”. La fórmula que emplea para calcular el valor percibido es: dividir la calidad percibida por el precio y otros costes.
“El cliente tiene que sentir que recibe más que lo que da”, asegura. “Por lo que el objetivo no debería ser maximizar la calidad sino optimizarla.” Si una compañía reduce el número de excedentes y revisiones, y decide transferir parte de los ahorros a sus clientes en forma de reducción de precios, el valor percibido del producto debería crecer. Pero si introduce varias mejoras en los productos
y, en consecuencia, aumenta los precios para cubrir los costos agregados, quizás el mercado sugiera que las nuevas características no justifican los costes adicionales.
“Las ideas primordiales para mejorar lacalidad”, enfatiza, “deben analizarse desde el punto de vista del efecto que provocan
sobre el valor percibido... La satisfacción del cliente no equivale meramente a mantenerlo contento. También tiene que ver con atraer, retener y potencializar las relaciones con los clientes. El objetivo último es el comportamiento del cliente, no sus actitudes.”

3. La fuerza de ventas conoce las expectativas y necesidades de los clientes.


No necesariamente. En un aspecto, el personal de ventas utiliza “filtros perceptuales” al absorber información sobre los clientes y desafiar la satisfacción. “El problema principal es que las personas oyen lo que quieren oír, no necesariamente lo que se les dice.       ”Para complementar el problema, puede ser que el personal de ventas no esté recibiendo un feedback preciso de sus clientes,
en especial si el cliente teme designar un proveedor estable y “forzar su relación” con ese proveedor. Además, en muchas empresas los beneficios adicionales de los directivos dependen del puntaje obtenido en satisfacción del cliente. Como resultado, la calificación puede estar distorsionada o condicionada.

4. La satisfacción del cliente se limita a hacer bien un par de cosas importantes.


Es evidente que ésta era una de las preguntas más fáciles. La verdad es que la mayoría de las compañías competidoras reconocen que toda interacción con el cliente influye en la satisfacción del cliente o en el valor percibido.


5. Los esfuerzos para mejorar la calidad deben centrarse en las áreas de interacción del cliente con los puntajes más bajos en satisfacción del cliente.

Suena bastante lógico, pero una baja calificación en determinado aspecto de la medición puede no ser tan significativa. Por ejemplo,
quizá refleje la “apatía del cliente” por estar relacionada con algo que no es de mucha importancia para el cliente. “No vale la pena mejorar algo en lo que los clientes no ven valor agregado”, aconseja Corner. Además, una baja calificación en áreas como tardanza de entrega o facturación no resulta muy significativa si todos los competidores también tienen un bajo puntaje en esas áreas. Pero podría representar una oportunidad para ganar ventaja sobre la competencia.


6. Los esfuerzos por mejorar la calidad deben centrarse en las áreas que son más importantes para el cliente.


¿Cómo es posible que la respuesta a esta pregunta sea “falso”? Bueno, Corner lo explica así: “La importancia es importante, pero no todos los factores importantes son determinantes ” . Esta es una explicación que requiere otra explicación. Lo que quiere decir
es que, si todos los competidores tienen un buen desempeño en un área de medición importante, no afecta el ranking de satisfacción relativa de ninguna de las compañías. Y ciertos factores importantes —como la seguridad en viajes aéreos— representan “mínimos requisitos” para competir en ese negocio. Un método para determinar dónde focalizar sus esfuerzos es desarrollar una grilla, estableciendo el impacto en lealtad del cliente (alto - bajo) en un eje y la calificación de su desempeño relativo en el otro eje.


7. Los sistemas de atención de quejas ofrecen una medición apropiada de la satisfacción del cliente.

Las compañías que han adoptado esta línea de pensamiento —quizá como justificación por no contar con un programa formal de satisfacción del cliente— pueden haberse cobijado en una falsa sensación de seguridad. “Las quejas no sirven demasiado para seguir la pista de la satisfacción de los clientes”, asegura Corner. “Las investigaciones demuestran que los clientes que se quejan forman un grupo no representativo entre sus clientes... La mayoría de los clientes suelen sufrir en silencio.”
Asimismo, la cantidad de quejas recibidas por una compañía puede estar influida por la facilidad o dificultad que la compañía ofrece para que los clientes registren sus quejas. Algunas empresas lo simplifican estableciendo números telefónicos sin c a rgo para alentar a los clientes a e x p resar sus opiniones. “Puede darse que la cantidad de quejas aumente al mismo tiempo que su negocio está mejorando.”
Otro aspecto importante sobre la información es:" mídala y cambiará". El solo hecho de recolectar información no significa que algo
vaya a cambiar, a menos que esa información promueva el desarrollo de un plan organizativo. “Hay una diferencia “, aclara Corner,
“entre los procesos de medición y los procesos de cambio... Un total compromiso implica que todos deben saber quiénes son los clientes, cuáles son los objetivos, cuáles las mediciones, y conferir poder a los empleados para realizar cambios”. El plan organizativo, agrega, debe estar respaldado por un sistema de reconocimiento y recompensa que apoye los objetivos del plan.
Por otra parte, sin un plan que convierta las mediciones de satisfacción del cliente en un programa de acción, las compañías pueden desvanecerse a la vista de los clientes simplemente porque “las mediciones provocan expectativas de mejoras en los clientes”. El éxito de todo plan de acción depende de las calificaciones de satisfacción del cliente internas, que indican con cuánta eficacia un
departamento satisface las necesidades de otro departamento. Tal vez dependa, también, de lo satisfechos que los clientes se sientan en relación con el trato y las recompensas que se les brindan.


Corner concluye: “Es difícil conseguir clientes satisfechos sin antes tener empleados satisfechos”.

 

 

—Entiéndame licenciado, no dudo de su metodología para medir la satisfacción
del cliente; sólo me preguntaba si la implementación no podría ser un poco más sencilla.

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